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Iruya

Iruya, cuyo nombre significa "paja brava" o "lugar de los pastos altos", es un apartado pueblito que mantiene la mas pura esencia Humahuaqueña, con sus casas, sus empinadas calles de piedra, y la simpleza de su gente. En sus alrededores podés encontrar las ruinas precolombinas de Titiconte. Todos los 1º de Agosto se celebra la "Fiesta de la Pachamama", y el primer fin de semana de Octubre se realiza una particular celebración en honor a la Virgen del Rosario, donde se confunden de manera singular lo pagano y lo religioso. Cientos de puneños de la zona se congregan para participar de los actos religiosos cantando y rezando.

Fotos de Salta Argentina

Desde la Plaza 9 de Julio, solar adornado con coloridos canteros y aromáticos árboles frutales, recorrerá las calles de esta pujante ciudad, reviviendo su pasado colonialen la capturante arquitectura de su histórico Cabildo, su Catedral, las iglesias de San Francisco y La Viña, el Convento de San Bernardo de las Monjas Carmelitas y las antiguas casas, hoy monumentos históricos, que la ciudad ha preservado para admiración de los visitantes

Cachi

Únase a los naturistas en esta travesía de 320 kilómetros para tener la oportunidad de atravesar cautivantes paisajes. Quedarán atrás las plantaciones tabacaleras del Valle de Lerma y el camino comenzará a ascender por la Quebrada de Escoipe, llamada también de los tres colores, debido a su tierra rojiza y sus verdes cerros, en contraste con el azul del cielo.

Un poco más adelante y en un panorama de agreste belleza, comienza la imponente Cuesta del Obispo, antigua vía de circulación aborigen. En un recorrido de 21 km. sortea un desnivel de 2.400 m hasta llegar a las altas tierras de Piedra del Molino.

En el solitario Valle Encantado sentirá que el tiempo se detiene, atrapado entre rojizas montañas y variedad de flores silvestres en primavera, custodiadas por la soberana ave de las alturas: el cóndor.

Atraviese el Parque Nacional Los Cardones por la Recta de Tin Tin, antiguo camino incaico, para llegar a Payogasta (del cacán pueblo blanco), donde el camino se escurre entre coloridas plantaciones de pimiento, descendiendo suavemente hacia la somnolienta población de Cachi, enmarcada por el imponente nevado de 6384 m.s.n.m., que forma el límite entre la desértica Puna y los fértiles Valles Calchaquíes.

Situado entre los ríos Cachi y Calchaquí, este agradable pueblo, que naciera en 1673 como una encomienda española, conserva en sus angostas calles empedradas la antigua iglesia de las paredes de adobe y techo de cardón, única por su espadaña que refleja el más puro estilo colonial español del Norte Argentino.

Numerosos yacimientos prehispánicos enriquecen el pueblo de Cachi con sus piezas arqueológicas y urnas mortuorias donde revive la cultura aborigen. El observar los cultivos de alfalfa, hortalizas y secaderos de pimiento, es un espectáculo de colores que justificarán su trajinar de un lado a otro. En su recorrido podrá escuchar el silencio y entregarse a la contemplación de un paisaje singular, compuesto por altas montañas que guardan celosamente parte de nuestra historia.

Cafayate

Deje atrás la ciudad de Salta por la Ruta Nacional 68 y recorra el fértil Valle de Lerma, hoy importante zona tabacalera que fuera en los siglos XVII y XVIII centro de invernación de mular y reses destinadas a las minas del Alto Perú. De allí han surgido leyendas que hablan de la existencia de tesoros provenientes de las tierras mineras, que no han sido encontrados y que estarían enterrados en algún lugar de los cerros.

A lo largo de este camino se verán distintas poblaciones, en torno a las cuales se desarrolla la actividad agrícola-ganadera, como Cerrillos, La Merced, El Carril. En las proximidades de la localidad de Coronel Moldes, el Dique Cabra Corral, imponente complejo hidroeléctrico, enclavado entre cerros de singular belleza, invita a la práctica de deportes náuticos.

Antes de comenzar el ascenso por la quebrada que conduce a los valles, vale la pena detenerse frente a la solitaria población de Alemanía, cuyas vías paralizadas desde hace largo tiempo, la han sumido en un suelo del que parece no despertar.

Continuando por el serpenteante camino que bordea el río de las Conchas, podrá apreciar curiosas formas montañosas compuestas por areniscas de vivos colores que sedimentaron en el Terciario, hace unos sesenta millones de años.

Se sentirá maravillado al ingresar en la Garganta del Diablo y el Anfiteatro, grandes grietas abiertas en la tierra, donde escuchará el eco de cualquier sonido con perfecta acústica. Poco a poco la aridez del paisaje es reemplazada por grandes extensiones de viñedos, lo que nos da la pauta de la cercanía de Cafayare. El nombre de esta ciudad, que era un antiguo asentamiento aborigen, significa en cacán sepultura de las penas.

Cafayate, tierra del sol y del vino, con modernas tiendas, histórica iglesia catedral de cinco naves, museo arqueológico, artesanos del barro, la madera y el tejido, lo esperan. Visite antiguas bodegas, que le embriagarán el alma con perfume a roble y torrontés, y no emprenda el camino de regreso sin haber conocido el antiguo Molino Harinero, legado de los jesuitas, instalado en tan apacible lugar. Con haber llegado allí, habrá valido la pena el viaje.

San Antonio de los Cobres y Salinas

Dejará atrás el Valle de Lerma por Campo Quijano, Portal de los Andes, otrora cuartel general de la construcción del ferrocarril a Chile. Por la Ruta Nacional 51, acompañando el recorrido del Ramal C-14 del Tren a las Nubes (el diseño ferroviario sin cremallera más alto del mundo), ascenso a través de la Quebrada del Toro, nombre legado de aquellos arrieros que se aventuraron al cruce de la cordillera desafiando con su ganado al viento blanco.

La Quebrada del Toro presenta un abanico policromo de contrastes caprichosos que revela la presencia de óxidos y sulfatos minerales que moldearon el viento, el tiempo y las escasas lluvias. Más adelante tendrá acceso a uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del noroeste argentino, Santa Rosa de Tastil, pequeña ciudad precolombina que llegó a su apogeo en el siglo XIV y desapareció misteriosamente. Sobre sus doce hectáreas podrá usted observar el complejo trazado urbano de una antigua cultura que dejó sus huellas por la expansión del Imperio Incaico: el gran Tahuantisuyo.

Por esta ruta llegará, a través de la Variante de Muñano, a 4.000 m.s.n.m, a una gran planicie preludio de un pueblo dormido en la soledad de las alturas, en la soledad de la Puna: San Antonio de los Cobres. La gente "del alto", el mundo de los "runas", nos da la bienvenida entre sus cerros color habano, con sus llamas y vicuñas color miel, únicos amigos del hombre en la inmensidad de las imponentes montañas. Este caserío, en su mayoría de adobe, refugio de pastores y mineros, tiene hoy como en siglos pasados una rica herencia en tradiciones y creencias.

Por la Ruta Nacional 51 y por un estrecho camino más corto que la angosta trocha del Tren a las Nubes, llegará al colosal Viaducto de la Polvorilla, que se eleva imponente y conjuga mágicamente con la naturaleza que lo rodea. Es ahí donde usted se encontrará en el corazón mismo de la Puna, en la puerta del Desierto de Atacama. Este tour también puede realizarse en forma exclusiva con ida en van o combi y vuelta en el Tren a las Nubes o viceversa.