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Benito Fernández

¿Cómo comenzaste con el tema del diseño?
Comencé hace 24 años. En realidad, estudiaba derecho en la Universidad de Buenos Aires, después me pasé a la Universidad Católica y no existía en ese momento la carrera de diseño. Era muy difícil pensar la carrera, había sólo cursos de moldería o de costura. Fue recién cuando maduré un poquito que me fui a estudiar Diseño a París durante dos años, en la París American Academy y me recibí ahí. Volví en 1986 y puse mi primera boutique en la misma cuadra en la que estoy ahora, en Arroyo 826.

Esa primera boutique, ¿la pusiste solo o con otros diseñadores?

Solo. La verdad es que arranqué solo. Por ahí me hubiese gustado haber trabajado para alguna marca antes, pero en ese momento tampoco había grandes marcas ni existía desarrollo del diseño en Argentina. Apenas algunos dueños traían la moldería de afuera y no era el boom del diseño de hoy en Argentina. Tampoco había posibilidad de entrar a trabajar en un departamento de diseño porque no existía. Entonces me lancé con mi propia marca, a empezar de cero y a realizar solo un ejercicio de todo esto.

¿Tu primera marca se llamó Benito Fernández?
Sí, me lancé desde el principio con Benito Fernández.

¿Recordás cómo fue tu primera colección?

Mi primera colección no tenía mucha identidad porque estaba pensando más en lo que le podía gustar o no a la gente. Era como un abanico muy abierto y no tenía mucha personalidad, viéndolo ahora. Pero lo que sí mantuve fue el color. Había mucho azul francia, fucsia y verde esmeralda, que eran los colores que más usaba, y eso era lo que me distinguía. Y comencé haciendo ropa de noche, que fue enseguida lo que me diferenció y el nicho que fui encontrando, sobre todo en la gente joven, que no encontraba mucho diseño en ese tipo de ropa, y arranqué por ese lado.
Comenzaste entonces por lo que es alta costura…
Específicamente lo que empecé haciendo fueron los vestidos para las hermanas de las novias o las cuñadas. Ese target de gente joven que no tenía desarrollada la fiesta. Después fui creciendo y esas mismas chicas que se hacían los vestidos de fiesta, se hacían después los de novia conmigo y empecé a desarrollar toda la parte de alta costura de a poco. Pero fue ese mi primer nicho, que estaba como vacío en Buenos Aires.

Estás pasando ahora más a lo que es prêt à porter. ¿En qué consiste esta nueva línea?

Estoy haciendo Benito Jeans, que es una marca nueva que acabo de lanzar, e incluye remeras, sweaters. Estoy trabajando el cuero, y lancé además los anteojos con Orbital, que es una marca argentina muy reconocida y hay una línea totalmente diseñada por mí. Estoy con un montón de emprendimientos más masivos, aprovechando mi imagen que en estos últimos años se hizo más popular.

¿Cómo te cambió la vida el tema de la exposición mediática?
Yo tengo 25 años de carrera y es como que siempre tuve una llegada importante a través de los medios gráficos pero en los últimos años gané mucho espacio en televisión, que es lo que te da masividad, lo que hace que la gente te reconozca. Antes estaba más expuesto mi producto que yo, ahora a través de la televisión, a partir de muchos programas en los que participé, cambió el crecimiento de mi imagen y de la imagen de la marca en estos últimos dos años.

¿Recordás cómo accediste vos a esa exposición mediática?
Son dos programas los que hicieron que yo me volviera mediático: el de Jorge Guinzburg, Mañanas Informales, que es el primero donde se arma un personaje simpático de Benito Fernández, y a la semana me convocan para ir a RSM, con Mariana Fabbiani. A partir de esos dos programas, y de ir repetidas veces a lo de Guinzburg y Mariana, yo me suelto mucho y comienzo a tener una carrera mediática en lo televisivo. Y en el último año y medio me pasaron muchas cosas que apoyaron eso: haber estado en la Fashion Week de New York, en la Fashion Week de Chicago, y haber diseñado ropa para la nueva película de Sex and the City. Todo eso fue agregando condimentos a mi personaje en la tele.

¿Cómo llegás a los Fashion Week?
Yo llego por mucho laburo. Cuando uno trabaja mucho, la posibilidad de estar en estos lugares es más factible. Cuando vos trabajás, la suerte, el destino o como se llame, puede pasar, pero sólo si estás trabajando. Sino, es imposible. Al Fashion Week de New York me invitó la Cancillería, puntualmente Débora Bandura, que es la cónsul en New York. Y al de Chicago, llego a través de EXPORTAR, que es una ONG. Y también gracias a tener prensa en el extranjero, como por ejemplo el hecho de vestir a Máxima Zorreguieta, que es una de las princesas más miradas ahora en Europa. Y un montón de cosas que estoy haciendo son las que te van llevando a que una cosa siga con la otra; y el estar con una mirada más internacional, facilita que te convoquen.

 

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